jueves, 6 de junio de 2019

La cualidad de las personas extraordinarias es la sencillez.

La sencillez es una virtud maravillosa y no tan común como debiera ser. Es uno de esos atributos que adorna a cualquier otro. Siempre está asociada con la humildad y denota nobleza y madurez. Por eso, aunque resulte paradójico, solo las personas extraordinarias cuentan genuinamente con esta cualidad.

Chico sonriendo con sencillez

Algunos definen la sencillez como “la celebración de lo pequeño”. En otras palabras, quien es sencillo se muestra capaz de disfrutar de las pequeñas cosas. También las agradece. No tiene ni sus expectativas ni sus ambiciones puestas en algo demasiado elevado, una montaña demasiado alta que tape la felicidad. Por eso, el primer favorecido con la sencillez es quien la detenta.

Para ondear la bandera de la sencillez, hay que ser adaptable y saber aceptarse y aceptar. Estas características llevan a que todo fluya, sin intentar forzarlo o cambiar su curso. Todo esto favorece la espontaneidad, otra virtud que solamente tiene lugar en las personas equilibradas y saludables.

La sencillez en la apariencia

Un primer plano en el que se hace visible la sencillez es en la apariencia. ¿Cuánto necesitas «adornarte» físicamente para sentirte cómodo con tu apariencia personal? ¿De qué manera arreglarte o no hacerlo hace que te sientas más o menos presentable?

Cuidar de nuestra apariencia es importante. Cómo nos vemos exteriormente también habla de nuestro interior. Es la imagen que proyectamos al mundo y determina la primera impresión que se llevarán de nosotros muchas personas. Hasta ahí todo es razonable.

Cuando esa presentación personal se transforma en un tema obsesivo,comienzan los problemas. Un toque de vanidad no le sobra a nadie, pero si esto se llena de miedos, inseguridades o grandes inversiones de tiempo y dinero, puede que haya algo más de fondo. La sencillez en la apariencia es autoaceptación y autovaloración.

Una mente sencilla

La sencillez en el pensamiento es lo que generalmente llamamos “sentido común”. Ver la realidad sin tratar de ponerle muchos adornos ni complejizarla innecesariamente. Implica entonces una mirada desprevenida y objetiva sobre lo real.

Así mismo, la sencillez mental facilita la comprensión de otros puntos de vista. Reduce o termina con esa necesidad de poseer la verdad, de imponérsela a los demás o de lograr que todos piensen de manera uniforme. Las mentes sencillas aceptan espontáneamente que hay muchos puntos de vista; de esta manera, trasforman el problema en una valiosa fuente de enriquecimiento personal.

Una mente sencilla también se expresa con la naturalidad propia de quien no está interesado en demostrar nada ni en crear mitos a su alrededor. Sus palabras son claras y elocuentes. Sin adornos innecesarios. Sin pretensiones de erudición o marcas de clase social intencionadas. La sencillez hace que expresemos lo que pensamos de forma directa y simple.

La sencillez en las relaciones con los demás

La sencillez también está presente en la forma como nos relacionamos con los demás. Una persona que cuenta con esta extraordinaria virtud es muy respetuosa de sí misma y de los otros. Se acepta y, por lo tanto, acepta a los demás. Lo uno va unido a lo otro.

Otro de los rasgos que marcan sus relaciones es la horizontalidad de las mismas. Quien actúa con sencillez le da el mismo valor a los poderosos y a las personas humildes. No cambia su personalidad, ni su forma de tratar a los demás, dependiendo de quién se tenga al frente.

De la misma manera, la sencillez nos lleva a valorar los triunfos de los otros. A sentirnos felices con sus logros y compartir de corazón sus tristezas. Los demás se ven como iguales y por eso hay un sentimiento de solidaridad intrínseco con ellos. La sencillez nos permite entender que todos pertenecemos a la comunidad humana y que estamos indefectiblemente unidos por un lazo común: la humanidad misma.

El camino que lleva a la sencillez

Generalmente nos volvemos “estirados” o “complicados” porque nos dejamos invadir por los miedos. Temor al qué dirán. Miedo al rechazo. Inquietud por creer que quizás debemos ser más, mejores o más poderosos, ricos o bellos. En una palabra, porque no logramos aceptarnos como somos ni valorar las circunstancias en las que vivimos.

Seguramente ahí está la clave de muchos de nuestros sufrimientos. Muchas veces construimos creencias equivocadas sobre lo que somos y lo que debemos ser. Vivimos más en función de conseguir lo que no tenemos y no de disfrutar aquello con lo que contamos.

Sencillez no quiere decir conformismo ni pasividad. Se pueden tener objetivos muy elevados y aún así valorar también todo aquello que se ha conseguido y lo que se es. De hecho, la sencillez nos ayuda a caminar más ligeros por la vida y a avanzar siempre en sentido evolutivo.

Marc Soriano
Coach ejecutivo

miércoles, 5 de junio de 2019

El arte de saber escuchar.

Sí que es un arte, porque no todo el mundo sabe hacerlo. Permanecer callado hasta que el otro acabe de hablar no es escuchar, estar pensando en lo que vas a decir mientras el otro comenta su idea no es escuchar. Escuchar es procesar lo que estoy oyendo, darle un significado y hacer un esfuerzo por intentar comprender, desde el lugar del otro, aquello que comparte con nosotros. En este sentido el silencio a veces dice mucho más que las palabras, y por ello es importante saber utilizarlo.



Muchas veces la escucha es solo eso, escucha, no necesita después una intervención. En cambio sí necesita de cercanía, de un espacio casi compartido, de entender cómo se siente la persona que me está contando su historia y conectar con ella, de una complicidad y una sintonía que se teje con interés y paciencia.

Compartir el silencio nos lleva también a la unión. Es una manera de decirle al otro que puede contar con nosotros, con todo lo que supone contar. Un verbo que va desde el relato a deletrear el paso de los días en compañía.

Cuando dejamos de oírnos a nosotros y lo mal que lo estamos pasando por verle sufrir o por lo que nos relata entenderemos que la escucha abre una puerta hacia el interior del otro. Quiero que no sufra él, no yo, quiero saber realmente cómo se siente y no como yo creo que lo hace. Quiero que sienta que estoy aquí, y que no utilizaré frases como “ya lo sé”, “Yo también”, “te entiendo”… porque realmente no ayudan, simplemente voy a estar aquí, a tu lado, escuchándote.

Crear el ambiente idóneo para la escucha

Este ambiente idóneo está rodeado de silencios, son silencios funcionales, que sin querer engañarnos, son incómodos a veces. Pero son silencios necesarios. El silencio nos da un espacio para recapacitar, para pensar y masticar las palabras que hemos oído y así poder seguir con la conversación.

“No rompas el silencio si no es para mejorarlo”

Tolerar este silencio hace que el ambiente sea relajado y no esté marcado por las prisas, escuchar nos da pistas sobre qué necesita el otro y eso solo se consigue cuando realmente centramos nuestra atención en su relato y en su comportamiento del otro. El silencio proporciona una pausa e invita a seguir hablando, el silencio nos ayuda a escucharnos a nosotros también. Finalmente el silencio genera la oportunidad de hablar, especialmente para las personas que no son demasiado parlanchinas y necesitan una especie de carrerilla antes de tomar la palabra.

Cierra los ojos y escucha

Cierra los ojos y abre tus oídos, apaga tus labios y enciende tus orejas, desconecta tu cerebro y conecta tu corazón, ahora sí estás preparado para escuchar. Todo lo que te rodea tiene un sonido y si estamos hablando no podremos escucharlo; todo el que se dirige a mí me cuenta algo de su ser y su experiencia, si solo escucho o atiendo desde mi persona no podré conocerle de verdad.

Olvidémonos de las frases hechas que solo intentan acallar el disgusto o la ansiedad del otro, esto no es escuchar. A veces escuchar implicará no contestar luego, o necesitar solo una simple reacción como un abrazo o una sonrisa después de acabar de hablar. Centrémonos en crear un contexto de escucha, solo eso, estar dispuesto a oír que me quiere contar el otro y solo así seré capaz de reaccionar y saber qué decir y qué hacer después.

Escuchar es un arte porque es el grafito del lápiz que traza en el mapa el camino para conectar con los demás. Escuchar es un arte porque me da pie a conocer lo que no sé, escuchar me permite ver otras realidades y explorar emociones que nunca he experimentado desde diferentes situaciones. Escuchar me permite ayudar, también encontrar la mejor manera de hacerlo. Así, escuchar es un arte porque me acerca a lo desconocido.

Marc Soriano
Coach Ejecutivo

martes, 4 de junio de 2019

La isla de dos caras

En la web cuentosparadormir.com de Pedro Pablo Sacristán, encontré esta excelente historia sobre el miedo que podemos tener al emprender o tomar alguna decisión importante en la vida. Lee “La isla de dos caras” y llévate una gran reflexión para esta semana.





Érase una vez una isla dividida por un gran acantilado. Ambas zonas eran tan diferentes como el día y la noche. En el lado bueno los campos eran fértiles llenos de árboles, flores, pájaros; regados por ríos llenos de peces. En el lado malo, apenas había agua y plantas, y para colmo estaba infestado de bestias salvajes. Era en este lado en el que vivía la tribu de los mokokos, seres atemorizados por su dura vida y las fieras que de vez en cuando devoraban a un habitante.


Según la leyenda de la tribu, algunos antepasados pudieron cruzar el acantilado que dividía ambas áreas de la isla con la ayuda de una pequeña pértiga (vara larga). Los mokokos no creían esto posible y más aún que en su lado de la isla ya ni crecían árboles hace varios años.

La naturaleza hizo que junto al acantilado creciera un delgado árbol, pero lo suficientemente fuerte para construir dos pértigas. La expectativa de la gente fue enorme y según la jerarquía quienes podrían intentar utilizarlas eran solo el gran jefe de la tribu y el hechicero. Ambos tuvieron la oportunidad de dar el salto pero el miedo los rodeó y no se atrevieron. “Seguro no es lo suficientemente larga”, “Es capaz de romperse”, “Podríamos morir en el intento”, se dijeron. Hasta que por fin se rindieron. Para evitar las burlas de los pobladores, inventaron historias y viejas leyendas de saltos fallidos e intentos fracasados para llegar al otro lado de la isla. Tanto las contaron que todo mokoko creía que era imprudente intentar el salto. Las pértigas se quedaron tiradas al lado del acantilado.

Años más tarde, una joven pareja Naru y Ariki, perteneciente a la tribu de los mokokos, deseaba una vida mejor. Animados por sus fuerzas decidieron intentar saltar al otro lado.

- “¿Qué tal si es cierto lo que dicen?”, preguntó Naru.

- “No les hagas caso, ¿por qué hablan de algo que nunca han hecho? Yo también tengo miedo, pero no creo que sea difícil”, respondió Ariki muy decidida.

- “Pero si sale algo mal…”, dijo Naru.

- “Puede que sí, puede que no. Pero quedarnos aquí para siempre sin intentarlo será peor, ¿no? ¿conoces a alguien que no haya muerto de hambre o como cena de una de las fieras? Ese final también es terrible.”

- “Tienes razón”, sostuvo Naru. “Mañana saltamos”.

Al día siguiente Naru y Ariki saltaron a la cara buena de la isla. Tomaron las pértigas, corrieron una buena distancia para lograr el impulso necesario. Apenas podían respirar del miedo del salto. Volaron por los aires y desesperados porque sentían que algo había salido mal, temblaban por la muerte en la caída. Pero de repente cayeron en la tierra. ¡Habían llegado a la cara buena de la isla! Se abrazaron felices y empezaron a correr hacia una nueva vida.

A lo lejos la gente decía: “Ha sido suerte”, “Supongo que lo haré mañana”, “¡Qué salto tan malo! Casi se matan, si no fuera por la pértiga no se salvan…”

Naru y Ariki entendieron que al otro lado solo se oían voces de resignación de personas sin sueños, con mucho miedo y desesperanzas. Ellos nunca saltarían hacia la cara buena de la isla.

¿Saltarías?

Reflexión

Cuantas veces nos encontramos en la misma situación de los mokokos. No nos queremos arriesgar porque el cambio nos da miedo, incluso estando en condiciones malas. Recuerdo que una amiga me contó que estaba harta de su trabajo, que su jefe era un patán, sus compañeros no sabían lo que significaba el trabajo en equipo, el horario siempre lo extendían y no le pagaban horas extras, trabajaba domingos y feriados y para colmo su sueldo era malo para todo lo que ella hacía. Al recomendarle que busque otro trabajo, ella me decía: “No, ¿qué otra cosa voy a hacer?”, “¿Y si no me aceptan?”, “No hay chambas”, etc. Nuestra mentalidad se bloquea porque andamos cansados, estresados, etc. El miedo y la desesperanza llena nuestras mentes y nos volvemos débiles.¿Qué debemos hacer en estos casos? Primero, tomarnos el tiempo necesario para pensar y fijar una meta. ¿Qué es lo que queremos lograr? Luego que sepamos hacia donde vamos tenemos que saber cómo, qué camino tomar. Una vez fijado el camino, ver cómo pasarlo. El plan puede cambiar, pero la meta no. Marquemos nuestro objetivo de manera clara , tal como hicieron Naru y Ariki al fijar su destino al otro lado de la isla… ¡y arriesguémonos! Como dice una de las frases célebres de Steve Jobs: “El momento es ahora”.

¿Vas a emprender? A tomar tu pértiga y salta a la cara buena de la isla.

Marc Soriano
Coach ejecutivo

lunes, 3 de junio de 2019

El poder de pensar por ti mismo y las ventajas del pensamiento autodidacta.

Si piensas como la mayoría de personas, no encontrarás soluciones a problemas que tienen la mayoría de personas, e incluso daremos por hecho muchas cosas por el simple hecho de que ya están estipuladas. Al final, las mentes más brillantes y creativas tienen algo en común, y es que suelen pensar por sí mismas, olvidando algunos datos o reglas estipuladas. Y probablemente por eso, consigan cosas asombrosas.


La mayoría de las personas creen que piensan por sí mismas en todos los ámbitos de la vida, pero por desgracia, no suele ser así.


Bill Thurston fue un matemático que encontró soluciones a problemas difíciles, usando modelos mentales diferentes que el resto de sus compañeros matemáticos. Aquello le llevó a ser galardonado en 1982 con la Medalla Fields, que suele ser considerado el más alto honor que puede recibir un matemático.

"Mi educación matemática era bastante independiente e idiosincrásica, y durante años aprendí cosas por mi cuenta, además del desarrollo de modelos mentales personales como forma de pensar acerca de las matemáticas. A menudo, ésto ha sido una ventaja para mí, porque algunos de los conceptos que uso de forma libre y natural en mi pensamiento autodidacta son ajenos a la mayoría de los matemáticos con los que hablo"

¿Y qué es el modelo de pensamiento autodidacta?

En términos simples, significa entender las cosas por ti mismo y no por lo que ya está estipulado. Este tipo de pensamiento está presente en las mentes más brillantes que de esta forma dan rienda suelta a toda su creatividad, tienen ideas y defienden sus ideas hasta el final.

A veces, muchas ideas no se pueden llevar a cabo, si empleamos el pensamiento tradicional, pero si comenzamos a razonar nosotros mismos y emplear nuestros propios conceptos autodidactas, podemos notar cómo lo imposible se vuelve posible. Y Elon Musk sabe mucho de ésto.

El caso de Elon Musk.

Probablemente, Elon Musk sea en la actualidad el empresario más brillante y una pieza clave para provocar grandes cambios en el mundo.

Después de revolucionar los pagos en línea con PayPal, Musk ahora dirige tres empresas, que son:Tesla Motors (coches eléctricos), SpaceX (exploración y turismo espacial), y Solar City (energía solar).

Elon Musk tiene un pensamiento autodidacta, y lo demostró con el caso de las baterías. Este empresario ya ha explicado cómo funciona su forma de pensar, el cual reconoce que cuando le explican por qué algo no se puede hacer, él siempre dice: ¿Estás completamente seguro de eso?, ¿seguro que es cierto? Y a partir de hacerse esa pregunta, comienza a pensar y razonar en ello.

Con el tema de las baterías, le dijeron que no podría hacerlo, porque históricamente los componentes necesarios para desarrollar las baterías eran demasiado caros, y por tanto no le saldría rentable. Pero Musk, primero se preguntó: ¿Cuáles son los componentes de las baterías?¿Cuál es el precio de esos componentes en el mercado?

Las baterías tienen cobalto, níquel, carbono....

Siguiente pregunta: ¿si compramos esos componentes en otro mercado, cuánto nos costarían?

Y finalmente, lo que no se podía hacer por el alto precio, se acabó haciendo a un precio increíblemente bajo, teniendo en la actualidad unas baterías que son mucho más baratas de lo que la gente podría haber llegado a imaginar.

Musk aconseja forzarte a mirar los hechos fundamentales de una situación de forma que puedas desarrollar tu propio punto de vista sobre la forma de resolver los problemas que vayan surgiendo, y no pensar de la misma forma que todo el mundo piensa.

Rompamos ahora algunos principios de la vida cotidiana y negocios.

James Clear, como investigador de psicología del comportamiento, aconseja aplicar esa forma de pensar de las mentes más brillantes para todo lo que hacemos en nuestra vida, y no dar por sentado que algo es como es, porque alguien en un momento dado dijo que "eso es así, porque siempre ha sido así".

Por ejemplo, cuando una persona quiere comer sano y perder peso, a menudo creen que la dieta va a ser muy dura y que van a tener que hacer grandes sacrificios. Por suerte, muchos dietistas ya ofrecen otro tipo de sistemas de alimentación en los que se puede perder peso sin pasar hambre, y además, comiendo alimentos ricos en sabor.

A fin de cuentas, para perder peso, únicamente debemos disminuir el número de calorías semanales y hacer algo de más de ejercicio, pero al menos hoy día, el tema de pasar hambre, ya está solucionado por algunos dietistas.

"Los escritores tienen pocas posibilidades de hacer carrera hoy día y es muy difícil que ganen mucho dinero"

Está claro que si piensas como un escritor y en tu mente tienes grabado el pensamiento del viejo modelo de negocio de los escritores, tú sí que vas a perder peso, porque vas a pasar hambre.

Mientras muchos escritores dicen que ya no ganan dinero por las descargas ilegales, otros reconocen que ahora están ganando mucho más dinero. Ahora, un escritor tiene todo tipo de herramientas para llegar a un público muy amplio y ser mundialmente conocido

Asimismo, son muchos de los escritores especializados en una temática concreta que hoy día ofrecen sus servicios a las empresas. ¿Puede un escritor generar valor a los usuarios además del valor que genera en sus libros? Que se lo pregunten a los escritores que escriben libros de autoayuda.

Si quieres ganar dinero como escritor, no pienses como lo hacen tus compañeros escritores, y haz lo contrario de lo que hacen aquellos escritores que dicen que ya no se gana dinero. Ésto lo podemos aplicar a cualquier profesión que hoy día esté castigada.

"Tienes que asumir muchos riesgos si quieres ser un emprendedor de éxito"

Es cierto. Para tener grandes éxitos, debes jugártela a tener grandes fracasos, y por tanto, debes asumir muchos riesgos. Coinciden todos y cada uno de los grandes empresarios de éxito, pero....

¿Estamos realmente seguros de que eso es así si empleamos el pensamiento autodidacta?

Veamos: para ser emprendedor, ¿qué necesitamos? Vender algo y que la gente nos compre. ¿Debe ser un producto o servicio en el que deba hacer una gran inversión? Nadie ha dicho eso. Puedes comenzar con poco riesgo, y comenzar a tiempo parcial, asentando bien las bases y teniendo un crecimiento paulatino.

Claro que en algún momento, si quieres ser un gran empresario, deberás dar un gran salto y asumir grandes riesgos (o no), pero comenzar un negocio, no tiene por qué ser asumir un enorme riesgo. Simplemente es comenzar.

Marc Soriano
Coach ejecutivo

sábado, 1 de junio de 2019

Peter Pan

A menudo, parece que más a menudo de lo que sería deseable, detrás de personas con aspecto y apariencia de adultos, se evidencian vidas en las que, la inmadurez emocional y la escasa capacidad para responsabilizarse de sus actos, es una constante. A esto se le ha dado en llamar Síndrome de Peter Pan, y tras el, siempre se camuflan significativas carencias emocionales, y algunos apuntan a que también se oculta un gran temor a no ser queridos, y una fuerte inseguridad.



Fue el médico psiquiatra, y creador del Análisis Transaccional, Dr. Eric Berne (1910-1970), el que empleó, en 1966, por primera vez el término “Peter Pan” para referirse a un tipo de problema emocional, si bien fue en 1983 cuando el psicólogo Dan Kiley escribió el libro: "El síndrome de Peter Pan, la persona que nunca crece", definiendo en el mismo a todas aquellas personas que son o se sienten incapaces de madurar y que está concentrado únicamente en satisfacer sus propias necesidades. Si bien no existe evidencia del síndrome de Peter Pan como enfermedad psicológica y así, no se encuentra listada en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, es universalmente admitido por la psicología popular. De hecho, el Síndrome de Peter Pan, pone nombre a un mecanismo neurótico que siempre ha estado presente y caracterizado en Psicología, y al que Freud denominó fijación, y con el que se refería al estancamiento en la evolución de la personalidad.

Se trata de personas incapaces de crecer, y que podemos identificar por aspectos tales como, una tendencia a no marcharse de casa de sus padres, personas que saltan los cuarenta y que sin embargo se relacionan socialmente como adolescentes, hombres y mujeres con dificultades para mantener una mínima disciplina laboral o personal, adultos a los que alguien tiene que despertar todas las mañanas para acudir a la universidad, o por modos de pensar infantilizados, y así tienen serios problemas de adaptación en las relaciones laborales o en las relaciones de pareja. Siempre incapaces de asumir las responsabilidades que conlleva el ser adulto, permanecen insatisfechos con lo que les rodea, y sin embargo nunca toman iniciativas, nunca pasan a la acción, ni siquiera hacen algo por solucionar la situación de la que se quejan incesantemente.

Si tuviéramos que definir la infancia, quizá todos convendríamos en un punto, y es la falta de consciencia sobre la existencia de problemas, y cuando esta consciencia existe, la delegación absoluta de la resolución de los mismos, en los padres o en los adultos en general. La adolescencia, es justo el momento evolutivo en el que la mentalidad comienza a cambiar, y así uno va siendo consciente del concepto responsabilidad, sin embargo, los sujetos con el Síndrome de Peter Pan se resisten a abandonar el “cómodo” e irresponsable mundo de la niñez, ya que esto implicaría asumir aspectos difíciles.

Concepción Etiens, psicóloga de la clínica Arga de Madrid, afirma que “los adultos que padecen este trastorno lo son `sólo de nombre´, actúan como niños a pesar de ser adultos, y en muchos casos superan los veinte, los treinta y hasta los cuarenta años”. Asimismo señala que es más frecuente entre los hombres que entre las mujeres.

Como en otros problemas, el primer paso para salir de él, pasa por reconocer su existencia. Aquí las cosas se complican bastante, ya que lo que ocurre con las personas que padecen estos síntomas de inmadurez emocional es, que hacer responsables y, más allá, culpar siempre a los demás de todo cuanto les ocurre a ellos, forma parte de este síndrome, en el que la inmadurez y la “des-responsabilización” son sus características principales. Su talante se concentra en recibir, exigir y criticar.

En muchas ocasiones, la familia o la pareja, favorecen, sin querer y quizá sin darse cuenta, este tipo de conductas, ya que una persona emocionalmente irresponsable, sobrevive gracias a que tiene a su lado a otra persona que cubre sus necesidades más básicas, que les permite que no se enfrenten a su realidad, o asuman las consecuencias de sus conductas. Y es que detrás de un Peter Pan siempre existe una Wendy.

Marc Soriano
Coach ejecutivo