viernes, 18 de enero de 2019

Cinco claves para espantar las preocupaciones

¿Sientes que no disfrutas los buenos momentos de tu vida porque siempre estás preocupado(a) por algo?¿Piensas casi permanentemente en el futuro de tus hijos, en problemas económicos o de salud? ¿Esos pensamientos hacen que te cueste conciliar el sueño? ¿La mayor parte del tiempo te sientes amargado por diferentes problemas?



Es necesario que aprendamos a liberarnos de esos pensamientos negativos y que aprendamos a vivir plenamente, aprovechando todo lo bueno que la vida tiene para ofrecernos. Si te sientes abrumado(a) por las preocupaciones, este artículo es para ti.

¿Por qué nos preocupamos tanto?

Muchas personas se preocupan porque creen que esta es la mejor manera de prevenir o resolver los problemas. Sienten que si no se preocupan, están siendo irresponsables. Si no piensan en los problemas o posibles problemas, éstos aparecerán y traerán graves consecuencias.

Si bien es cierto que un cierto grado de preocupación nos ayuda a evitar o resolver algunas situaciones, la preocupación exagerada, la que nos impide relajarnos para disfrutar de un bonito día de sol o de una fiesta, no aporta nada positivo a nuestra vida, sino todo lo contrario.

No es útil preocuparse cuando…

…se trata de una situación del pasado. Es obvio que no se puede hacer nada para cambiar lo que ya sucedió. Lo que sí se puede hacer es aprender del error o intentar mejorar las consecuencias en el presente, pero no se puede modificar el pasado.

…es un problema que no tiene solución, o cuya solución no está en nuestras manos. Si no podemos hacer nada al respecto, la preocupación no tiene sentido, ¿verdad? Claro, no es tan sencillo, pero debemos hacer el esfuerzo de abandonar esos pensamientos negativos e improductivos que nos amargan el día.

…es un problema que tiene solución. Si puedes hacer algo respecto del problema que te preocupa, entonces deja de preocuparte y ponte manos a la obra. En otras palabras: haz lo que tengas que hacer. Si la solución no está en tus manos, luego de hacer todo lo que esté a tu alcance, deja de preocuparte, pues ya hiciste todo lo que podías.

Claves para dejar las preocupaciones de lado

Este es un ejercicio que puede ayudarte a mirar los problemas con mayor objetividad y a lograr que las preocupaciones no invadan tus pensamientos permanentemente.

1. Primero, describe el problema que te preocupa, con lujo de detalles.

2. Luego, escribe todo lo que crees que podría suceder.

3. Lee lo que has escrito y trata de pensar objetivamente. ¿No estarás exagerando un poco sobre las consecuencias que podría tener el problema?

4. Intenta pensar en lo que diría de esto la persona que más admiras. ¿Cuáles son las diferencias, en comparación con lo que tú piensas?

5. Tacha lo que quizás podría ser un poco exagerado y, probablemente, verás que el problema no es tan grave como parecía en un principio.

Y para finalizar, algunos otros consejos para minimizar las preocupaciones y disfrutar de la vida:

- Enfócate en los pensamientos positivos. Cada vez que te sientas preocupado por algo, concéntrate en cambiar ese pensamiento por uno positivo.

- Disfruta lo que sí tienes y agradécelo. Todos tenemos razones para sentirnos bien; solo es una decisión que debes tomar: enfocarte en aquello que sí tienes y no en lo que te falta. Los motivos para ser agradecido son muy personales, pero puedes disfrutar y agradecer, por ejemplo, el hecho de tener un hogar, una familia, que puedes sentir el sol en tu rostro, que puedes disfrutar de una ducha caliente, entre muchas otras cosas más.

– Ten la seguridad de que cualquier problema que se presente, podrás resolverlo o superarlo. La preocupación muchas veces viene del miedo. El miedo nos hace ver cada problema más grande de lo que realmente es. Una clave: vernos y sentirnos nosotros mismos más grandes que el problema en cuestión. Para ello es necesario tener confianza en uno mismo y saber que no hay adversidad que no seamos capaces de superar.

- Busca ayuda. Si en verdad te sientes tan agobiado por las preocupaciones y los problemas que no puedes ser feliz por eso, a pesar de haberlo intentado, quizás sea el momento de buscar ayuda profesional.

Y nunca olvides lo siguiente: aunque a veces nos cueste ver esto con claridad, estar bien y ser feliz son decisiones que se toman. Debemos hacernos conscientes del gran poder que está dentro de cada uno de nosotros. Cuando nos proponemos algo, solo debemos tener confianza en que lo podemos lograr y hacer lo que corresponda para conseguirlo.

Marc Soriano
Coach ejecutivo

miércoles, 16 de enero de 2019

¿Sabes qué es la ilusión del optimista?

Infinidad de estudios científicos y sus resultados confirman el dominio de la intuición en la mente humana, por encima de la razón. ¿Esto qué quiere decir? Significa que nuestro cerebro nos intenta hacer creer en una realidad en la que somos “supuestamente” los controladores de nuestras acciones. Sin embargo, esto no es ni mucho menos cierto.



La científica inglesa Tali Sharot afirma que existen tres ilusiones que nos “hacen” percibir y ver el mundo muy positivo, fácil y de color de rosa.

¿Qué es la ilusión de superioridad?

Sharot realizó una encuesta en la que pedía la percepción personal de varios sujetos en cuanto a sus habilidades de conducción. Resulta que el 93% de los encuestados creía estar por encima de la media creyéndose “muy buenos conductores”. Este porcentaje obtenido es imposible ya que no todos podemos ser superiores al promedio dentro de un mismo campo.

A este hecho Sharot lo denomina ilusión de superioridad. Pero también podríamos tomar como ejemplo de lo anterior las elecciones que realizamos cada día. Si nos preguntan cuales son las causas o los “porqué” a como elegimos vestir, vivir o cualquier acto que dependa directamente de nosotros, seguramente responderemos con muchas razones lógicas para nosotros mismos o, lo que es lo mismo, excusas para sentir que lo que elegimos fue la mejor opción y justificarnos positivamente.

¿Y la ilusión introspectiva?

Solemos pensar que nuestros motivos son apoyados por nosotros mismos y están justificados. A este hecho Sharot lo llama la ilusión introspectiva.

Con respecto a los malos momentos y altibajos de la vida, solemos sobreestimar las experiencias positivas que nos ocurrirán en un futuro y no tomamos consciencia o importancia de lo negativo que pueda ocurrir, infravalorándolo.
Descubriendo el sesgo optimista

Tenemos tendencia a pensar que no nos ocurrirá ningún problema o que somos invulnerablesen cualquier parcela de nuestra vida. El futuro será mucho mejor que el presente. Con esto no estamos afirmando que todo lo que tenga que pasar sea malo, para nada. Pero sí que debido a este sesgo optimista podemos salir adelante, continuar sin pararnos e incluso no reflexionar en las posibles consecuencias no tan positivas que puedan ocurrir y que, precisamente son de las que mas podemos aprender.

La parte positiva de estos resultados, que la hay, es que podemos ser conscientes de esta visión optimista de la vida ya que es parecido como con las ilusiones ópticas, que aunque las entendamos no desaparecen.

Es cierto que vida, lo que eres tu ahora, tenemos una. El optimismo es vital para gozar infinidad de preciosos momentos, experiencias y lo mas importante, nos permite compartir el amor y la ilusión por la vida, la de ahora.

Pero, ¿Qué es el optimismo?

El optimismo nos permite confiar en nuestras capacidades y posibilidades, enfrentando con perseverancia y estado anímico muy positivo ante cualquier dificultad que se nos presente en el camino. Nos ayuda a descubrir lo bueno de las personas que nos rodean y a aceptar todo tipo de favores que nos ofrezcan de corazón.

Ser optimistas nos permite encontrar soluciones, ventajas y posibilidades ante los inconvenientes surgidos. La diferencia de su valor opuesto, el pesimismo, es que la primera nos insiste en apreciar todas las cosas, lograr que nuestras actitudes cambien.

El optimista refuerza y alimenta su perseverancia, deteniéndose a pensar en todas las posibilidades y tomando la que considera pertinente para esa ocasión. Esto evita que se engañe ante una falsa realidad que le asegura una vida más fácil y placentera.

Por ello, y para que os quedéis con buen sabor de boca os dejo estas frases sobre optimismo e ilusión por cada día:-La vida tiene su lado sombrío y su lado brillante; de nosotros depende elegir el que más nos plazca.-El optimista cree en los demás y el pesimista sólo cree en sí mismo.-No anticipéis las tribulaciones ni temáis lo que seguramente no os puede suceder. Vivid siempre en un ambiente de optimismo.-Mantén tu rostro hacia la luz del sol y no verás la sombra.-Haz que tu cabeza trabaje a favor tuyo y poco a poco adquirirás la costumbre de no molestarte cuando las cosas vayan mal.-Memoria selectiva para recordar lo bueno, prudencia lógica para no arruinar el presente, y optimismo desafiante para encarar el futuro.-El optimismo es la fe que conduce al éxito. Nada puede hacerse sin esperanza y confianza.

Marc Soriano
Coach ejecutivo

lunes, 14 de enero de 2019

La empatía

Ponerse en el lugar del otro, escuchar antes que hablar, reconocer los sentimientos individuales de cada uno, en el otro. Todo ello forma parte de un mismo enunciado, la capacidad de “empatía” de cada persona.

Empatía es, según el diccionario, la capacidad de una persona de vivenciar la manera en que siente otra, y compartir sus sentimientos. En un sentido más coloquial se trata de ponerse en la piel del otro, entendiendo sus penas, sus alegrías, sus miedos, temores, motivaciones, actitudes, capacidades y manteniendo una escucha preactiva para comprender y captar mejor el mensaje que nos quiere transmitir.


La empatía no significa estar de acuerdo en todo con el otro ya que se puede y además se debe fomentar el espíritu crítico, pero sin perder la empatía y respetando, eso sí, la posición del otro. Una característica fundamental del ser humano es divergir en los pensamientos, emociones y sensaciones por razones educacionales, predisposición genética o por una simple condición hormonal. Si partimos de esta base, se cree que una persona tiene empatía cuando tiene un profundo conocimiento de sí mismo, o lo que es lo mismo ha desarrollado su inteligencia emocional, siendo capaz de razonarse, sentirse e incluso evaluarse.

En ocasiones, se confunde la empatía con la simpatía, y a pesar de la apariencia etimológica, lo cierto es que entre ellas existen notables diferencias. La simpatía hace que uno sienta igual estado emocional que los demás, por el contrario la empatía involucra nuestras propias emociones que nos lleva a entender a los demás. Así, deberíamos tener la capacidad de leer emocionalmente a los demás, escucharlos y simplemente entenderlos.

Los puntos de vista de cada persona seguirán siendo distintos, posiblemente porque cada persona vive en un mundo emocionalmente diferente al del otro, pero aún así, seremos capaces de salir de la ceguera emocional en la que solemos encontrarnos actualmente cuando hablamos con otros seres que divergen, porque sabremos o podremos interpretar adecuadamente las necesidades de los demás.

Marc Soriano
Coach ejecutivo

viernes, 11 de enero de 2019

Un GANADOR nunca se da por VENCIDO

Abraham Lincoln gracias a su perseverancia y determinación dejó un gran legado, por eso es considerado entre los más grandes presidentes de los Estados Unidos, es más conocido por haber logrado que la unión se mantuviera durante la Guerra Civil, al igual que por su decisión de emancipar a los esclavos. Si bien se ha dado mucha atención a sus habilidades como comandante en jefe, Lincoln también fue un diplomático y amante de las artes.





Cuando lees la biografía de Lincoln, nos mencionaba recientemente Barak Obama, te das cuenta que su “ascenso desde la pobreza, su dominio definitivo del idioma y el derecho, su capacidad de sobreponerse a la pérdida personal y permanecer determinado frente a repetidas derrotas… es la prueba irrefutable de un elemento más grande y fundamental de la vida, la creencia perdurable de que podemos readaptarnos constantemente para alcanzar nuestros más grandes sueños”


A todos los grandes hombres de éxito se les ha dado múltiples razones para creer que han sido unos fracasados. Pero, a pesar de eso, han perseverado.

Cada genio PUDO haber sido un «fracasado» Cada persona exitosa, alguien que falló, se equivocó y cometió muchos errores, pero nunca se consideró un fracasado.

Mozart, por ejemplo, uno de los más extraordinarios genios musicales, Un emperador le dijo que su ópera Las bodas de Fígaro era demasiado ruidosa y que tenía demasiadas notas.

Thomas Alba Edison, el más productivo inventor en la historia, era calificado cuando joven alguien imposible de aprender nada. Y a Albert Einstein, el más grande pensador de nuestro tiempo, un maestro de Múnich le dijo: “nunca llegarás a ser alguien en la vida”.

George Bernard Shaw dijo: “Una vida utilizada cometiendo errores no solo es más honorable, sino que es más útil que una vida utilizada no haciendo nada”.

Para derrotar el miedo y romper el ciclo, hay que estar dispuesto a reconocer que va a ser necesario pasar gran parte de la vida cometiendo errores.

Si puedes entrar en acción y te mantiene cometiendo errores, estarás ganando experiencia.

“No progresa quien no comete errores”

Theodoro Roosevelt, Presidente de lo Estados Unidos.

“El noventa por ciento de todos los que fallan no están realmente derrotados. Sencillamente se dan por vencidos”

Marc Soriano
Coach ejecutivo

miércoles, 9 de enero de 2019

¿Podría ser que como Gerente estuvieses mermando la productividad de tus empleados?

Como máximo responsable... Puedes estar haciendo a tus empleados menos productivos en la empresa

La mayoría de gerentes de empresa se preocupan sobre si sus empleados están siendo todo lo productivos que podrían ser. En ocasiones, el trabajador más tóxico para la productividad es el propio gerente, el cual sin darse cuenta, puede estar distrayendo, entreteniendo o haciendo perder tiempo a sus propios empleados, bien sea inconscientemente o bien sea por unas políticas de empresa que ya quedaron desfasadas. 10 formas en que, como gerente podrías estar mermando la productividad de tus empleados y la tuya propia como gerente.




1. No delegar responsabilidad o autoridad a tus empleados.


A menudo, muchos empleados se acaban convirtiendo en ayudantes del gerente, en lugar de tener verdadera autoridad, competencia y responsabilidad. En algunas empresas, muchos proyectos no avanzan al requerir el constante visto bueno del más mínimo detalle por parte del gerente. De esta forma, los trabajadores más creativos sienten que están perdiendo el tiempo. El tipo de empleado que necesita una empresa es aquel cuya libertad le permite trabajar y crear, siendo el responsable tanto de su éxito como reconocedor de sus fracasos. Un gerente nunca sabrá cómo de competente es un trabajador hasta que éste no tenga la capacidad y autoridad como para trabajar por sí mismo, y en muchas ocasiones, parte del freno de los avances son causados por la propia gerencia.

2. Crear un clima de miedo, ansiedad y control en la empresa.

Con los controles rígidos y el miedo se consigue que nadie se pase de la raya, y también se consigue que los empleados no traigan nuevas ideas por temor a ser humillados o atacados. Tampoco serán honestos a la hora de presentarte algunos problemas que están surgiendo en un proyecto o en la empresa en general. Muchos gerentes tienden a confundir la seriedad en el trabajo con ser una persona seria, a menudo de mal humor. Nunca está de más recordar que un líder no tiene súbditos, sino seguidores. No es temido, sino respetado, que es muy distinto. Recordar que los trabajadores pasarán la mayor parte de su tiempo en la empresa, por lo que hay que tener un ambiente amable, cortés y de libertad creativa, nunca un ambiente cortante.

Si como gerente, quieres ponerle la guinda al pastel de la total desmotivación, encárgate de meterles miedo en el cuerpo de que sus trabajos peligran, y verás lo que es una plantilla desmotivada.

3. Pérdida de tiempo con las reuniones innecesarias.

Muchas empresas han escuchado que es bueno comunicarse con sus empleados para hacer un seguimiento de sus objetivos y los problemas con los que se van encontrando, por lo que ahora ponen un día a la semana para hacer una reunión. En diferentes encuestas de clima de laboral, se ha sabido que el 80% de los empleados piensan que estas reuniones semanales son totalmente improductivas. Muchos gerentes estudian detenidamente cuándo es el mejor día de la semana para hacer una reunión semanal. Nosotros llegamos a la conclusión de que ningún día fijo de la semana es el adecuado, pues las reuniones no se deben hacer por defecto, sino por necesidad, lo cual significa que quizás algunas semanas necesites incluso 3 reuniones, y en un mes sólo necesites una. 

Si además, para la siguiente semana, los puntos que se tratan en la reunión, no sólo no se han resuelto, sino que volvemos a ponerlos nuevamente sobre la mesa, los empleados sentirán que es una auténtica y total pérdida de tiempo y un "crematorio productivo". 

4. Romper continuamente la concentración de tus trabajadores. 

Muchos gerentes se olvidan de que vivimos en una era tecnológica, y que los correos electrónicos están para algo. Si llamas por teléfono diciéndole a un trabajador que suba a tu despacho cuando pueda, aunque no pueda, éste subirá, dejando lo que estaba haciendo, lo cual puede ser una tarea sencilla o complicada. En cualquier caso, después deberá continuar. Si usamos el correo electrónico, el trabajador lo verá cuando acabe con lo que está haciendo, lo leerá cuando pueda y de esta forma realmente subirá a tu despacho cuando haya terminado. En la mayoría de ocasiones, le estás llamando para algo que estamos seguros no es un asunto de vital importancia. 

En cierto modo, parte de las horas de las largas e improductivas jornadas laborales españolas, son debidas a esas conversaciones improvisadas en los puestos de trabaja, las cuales, en un alto porcentaje, no se producen entre compañeros, sino entre gerente-empleado. Irónicamente, el control de la productividad, en ocasiones es muy improductivo en la empresa. 

5. No preguntar a los trabajadores lo que necesitan para hacer mejor su trabajo. 

La empresa pone los medios a sus trabajadores para que éstos realicen su trabajo, ¿pero alguna vez la empresa le ha preguntado a sus trabajadores (supuestos profesionales en aquello que hacen) qué necesitan para hacer su trabajo más eficientemente?. 

Muchos trabajadores no hablan por sí solos. Si piensan que les vendría bien un nuevo software que ellos conocen y tú como gerente desconoces, nunca te lo dirán a no ser que se lo preguntes. En otras ocasiones, un trabajador puede estar trabajando con un ordenador demasiado lento, y tampoco te lo dirá por el miedo a que pienses es un desconsiderado por insinuar un gasto extra en la empresa, cambiando ese ordenador en el que han trabajado más de 10 profesionales a lo largo de 12 años y ninguno se quejó. 

6. Atacar a la parte más productiva de la empresa: los comerciales. 

Muchas empresas jamás llegaron a entender este punto. Probablemente los cimientos y motor de una empresa sean sus vendedores, pues si no se vende, de nada sirve el gerente, las máquinas, los empleados o la empresa, y en cambio, el departamento comercial es lo menos valorado de una empresa, donde no se les ponen primas por ventas y en ocasiones se les racanea en comisiones. En otras ocasiones, la política de comisiones para comerciales no existen en las empresas. "Un comercial sin comisiones es como un jardín sin flores o un cielo sin estrellas". Si consigues hacer de tus vendedores improductivos, con el tiempo tendrás una empresa improductiva en su conjunto. Incluso durante una crisis, que es cuando hay menos ventas y más clientes, precisamente es cuando necesitas a los mejores para encontrar esas pocas ventas en la calle y hacerse con esos pocos clientes. 

7. No trasmitir expectativas claras y objetivos concretos. 

A veces lo peor que podemos hacer es no hacer nada. Si nuestros empleados trabajan sin saber a dónde quieren llegar, no sabrán si les falta mucho o poco. Tampoco sabrán si están haciendo un buen trabajo o no. En pocas palabras, no están motivados para alcanzar un objetivo. Ecuación:desconocimiento + desmotivación = Improductividad. 

8. No formar a tus empleados. 

Aunque no tenemos aún los datos de diferentes encuestas, todo parece indicar que aquellas empresas que más han invertido en la formación de sus trabajadores, han conseguido un mayor desempeño en la productividad del negocio en prácticamente todos los aspectos. 

Empleados más formados y preparados se convierten en mejores profesionales. Si tu empresa tiene mejores profesionales, lógicamente será más competitiva en el mercado. Algunas empresas siguen viendo la formación como un gasto prescindible, y realmente es una de las mejores inversiones que una empresa puede hacer, siempre y cuando los trabajadores la elijan libre y voluntariamente. 

9. No permitir el teletrabajo cuando un puesto lo permite. 

No vamos a entrar en el debate sobre si el Teletrabajo es aconsejable o no en la empresa, pues encontraríamos datos en ambos sentido. Nada impide que en un momento dado, durante 15, 30 días o 3 meses, debido a diferentes circunstancias, algunos trabajadores puedan trabajar desde su casa, siempre que su función no requiera presencia física en la empresa. Sabiéndolo hacer, incluso puede suponer un ahorro en la empresa. En ocasiones, el teletrabajo no se lleva a cabo porque las empresas no se fían de sus trabajadores.

Para comenzar, si yo no me fío de un trabajador y siento que debo estar vijgilándole de cerca para que realice su trabajo, sencillamente, a esta persona no le daría ni teletrabajo ni trabajo, sino "telepuerta".

10. El mal trato de la enfermedad en el trabajo.

A.- Una empresa debería tener una clara política sobre este asunto, y en muchas ocasiones se tiene, pero está mal empleada. Ninguna empresa quiere tener de 1 a 5 bajas en una semana, y por tanto, cuando una persona está comenzando con la gripe, se la suele tener hasta que alcanza décimas de fiebre. Es entonces cuando la enviamos a casa, pero esa persona probablemente ya ha contagiado a la mayoría de empleados por no enviarle a casa un poco antes.

La gripe está entre una de las causas que más días improductivos causa en una empresa a lo largo del año, junto con las bajas por depresión. Cuanto este virus entra, hay que cortarlo rápidamente activando una especie de protocolo de emergencia para evitar males mayores.

B.- Algunas empresas se empeñan en tener un trabajador enfermo en la empresa, cuando únicamente necesitaría un par de días de reposo para volver con "las pilas cargadas". De lo contrario, tienes a una persona "presentista", que es peor que "absentista" aumentando incluso el riesgo de accidente laboral. En cualquier caso, es una persona que no está al 100%, y por tanto, es improductiva.

C.- Otras empresas exigen el justificante médico cuando una persona falta un día porque no se sentía bien. A veces un trabajador sólo necesita tomarse una infusión caliente, un paracetamol y dormir 24 horas seguidas. Si le obligamos a ir al médico para traer un justificante le estamos estropeando el día de su recuperación, además de que en ciertas fechas puedes entrar a un consultorio médico con un resfriado y agotamiento físico y salir con la gripe A o cualquier otro virus que circule por allí.

Marc Soriano
Coach ejecutivo