sábado, 13 de abril de 2019

ESTAS SON LAS 11 LEYES UNIVERSALES.

Supuestamente el universo nos rige mediante un conjunto de leyes que mantiene el orden de todas las cosas, estas son infalibles y siempre van a repercutir dentro de tu vida por eso es mejor conocerlas antes de que te hagan caer y sea difícil la recuperación.


1. LEY DE CAUSA Y EFECTO: lo que ponemos en el universo es lo que el universo nos devolverá, nada atrae a su puesto, si sientes odio nunca podrás recoger amor.

2. LEY DE CREACIÓN: todo lo que se crea necesita de una participación mínima para fusionar los vectores de fuerza.

3. LEY DE LA HUMILDAD: aquello que niegas, aquellos que no aceptas continua. A lo que te resistes persistes.

4. LEY DEL PRESENTE: no puedes escapar de la presencia del karma,? estas equivocada si crees que el tiempo y los años borraran tu karma intentar huir del karma es como intentar huir de ti mismo.

5. LEY DEL REFLEJO: siempre que hay algo mal en mi vida es que hay algo mal en mí, todo lo que nos rodea son espejos, no pretendas recibir sin dar.

6. LEY DE LA CONEXIÓN: esto nos recuerda a la matemática fractal, todo en el universo esta interconectado, cada paso lleva al siguiente pasa, una mínima acción puede tener una gran resultado, el pasado, el presente y el futuro están conectados.

7. LEY DEL ENFOQUE: usted no puede estar en dos cosas a la vez, cuando usted está centrando en la espiritualidad, no puedes tener sentimientos negativos, cuando nuestra atención se centra cristalizamos nuestras metas objetivos y sueños.

8. LEY DE SABER DAR: no pretendemos recibir si no hemos dado, el karma no entrega frutos del árbol que nunca fue plantado.

9. LEY DEL CAMBIO: la historia se repite hasta que aprendamos las lecciones para poder cambiar nuestro destino, la rueda del Samsara si haces siempre lo mismo no cambiaran
las cosas.

10. LEY DE LA PACIENCIA: todos los premios requieren un esfuerzo inicial y una gran paciencia final.

11. LEY DE LA RECOMPENSA: todo lo que hacemos en la vida tarde o temprano nos devolverá triplicado o multiplicado, en realidad el karma es un desenlace de la semilla que plantes.

Marc Soriano
Coach ejecutivo

viernes, 12 de abril de 2019

Cambiando dos palabras de tu vocabulario, puedes cambiar tu vida.

El lenguaje es un factor fundamental en la manera de entender la vida y comunicarnos con el mundo. Según como lo utilicemos, nos influirá de uno u otro modo a nivel emocional e intelectual. De hecho, Bernard Rothn asegura que eliminando dos palabras de nuestro vocabulario, nuestra vida cambia.


Esto tiene sentido si nos fijamos en que, sin darnos cuenta, acudimos a frases hechas, sin ser conscientes de cómo moldean nuestra forma de pensar y de ver la realidad. Ahora bien, es lógico pensar en que si cambias la manera de referirte a la realidad, también tu vida podría cambiar.

Bernard Roth es un profesor de ingeniería de la Universidad de Stanford y también director académico del Instituto de Diseño Hasso Plattner. Este intelectual escribió un libro llamado The Achievement Habit. En él menciona varias de las fórmulas lingüísticas que conducen al triunfo o al fracaso. A continuación te contamos las dos más importantes.

Sin el poder del pero, tu vida podría cambiar

La palabra pero es una conjunción adversativa. Esto quiere decir que sirve para oponer dos ideas, bien sea para matizar alguna aseveración, o bien para ampliarla o confrontarla. Si se habla desde el punto de vista psicológico, esta palabra es frecuentemente empleada para justificar, posponer o impedir la acción.

chico retirando de su lenguaje la palabra pero para demostrar cómo tu vida podría cambiar

Especialmente cuando se utiliza en frases como “Sí, pero”, revela una intención de autosabotaje. Equivale a lo que comúnmente llamamos “ponerle peros a las cosas”. Es decir, crear obstáculos innecesarios o ficticios para pasar a la acción.

Lo que el profesor Roth propone es eliminar la palabra pero del vocabulario habitual. Sugiere que tu vida podría cambiar si prescindes de ella, ya que te obliga a cambiar de perspectiva al usarla. La apuesta es sustituir esos perospor la conjunción y. De este modo, en lugar de decir, por ejemplo, “Quiero cambiar de pareja, pero me da miedo quedarme solo”, se diría: “Quiero cambiar de pareja y me da miedo quedarme solo”.

Ahora bien, ¿cómo cambia tu vida al modificar la forma de decir las cosas? Roth afirma que al utilizar pero te pones ante dos caminos que son excluyentes: o tomas un rumbo o tomas el otro. En cambio, si empleas la conjunción y, ves ambas realidades de manera simultánea. No te obligas a elegir. Contemplas el panorama de una forma que no te obliga a escoger, sino que te invita a ver las cosas de manera más objetiva y a no sentirte en una encrucijada.

El cambio de tengo por quiero

La segunda gran recomendación del profesor Roth es cambiar la expresión “tengo que hacer” por la expresión “quiero hacer”. Cuando dices “tengo que hacer”, inmediatamente te ubicas en el registro de la obligación. Esto de por sí es muy desmotivante. Implica que desearías una cosa, pero debes hacer otra cosa, aún en contra de tu voluntad. Emplear el tengo ya te introduce en un choque emocional.

mujer expresando cómo tu vida podría cambiar

Bernard Roth señala que si haces algo, nunca es realmente porque estés obligado a hacerlo. De un modo u otro has elegido hacerlo. Así que al eliminar la expresión “tengo que hacer” y sustituirla por “quiero hacer”, simplemente estás admitiendo tu responsabilidad frente a la vida que llevas. Veámoslo en algunos ejemplos:

Cambiar “Tengo que terminar este trabajo para mañana porque de lo contrario perdería mi trabajo” por “Quiero hacer este trabajo para mañana porque es una manera de conservar mi empleo”

Cambiar “Tengo que ser tolerante con mi pareja, porque si no podría aburrirse de mí y dejarme” por “Quiero ser tolerante con mi pareja porque es una manera de enriquecer la relación y estar mejor”

Cambiar “Tengo que hacer ejercicio porque estoy engordando de una manera terrible” por “Quiero hacer ejercicio para sentirme más cómodo con mi cuerpo”

Cada vez que se cambia el tengo por el quiero, inmediatamente se vuelve necesario cambiar la perspectiva negativa, por una más positiva. Al mismo tiempo, se elimina una fuerte carga emocional. Es por eso que tu vida podría cambiar muy positivamente al eliminar esas palabras de tu vocabulario habitual. ¿Por qué no lo practicas durante un mes y evalúas los resultados?

Marc Soriano
Coach ejecutivo

jueves, 11 de abril de 2019

Armas femeninas, Coco Chanel.

Contrario a lo que muchos pudieran pensar, esta diseñadora francesa no tenía nada de frívolo. La mayoría de las enseñanzas de Coco Chanel invitan a mirar más allá de lo aparente. De hecho, lo afirma de una manera muy contundente en esta frase: “No es la apariencia, es la esencia. No es el dinero, es la educación. No es la ropa, es la clase”.

foto de coco chanel

También lo ratifica con esta afirmación: “Busca a la mujer del vestido. Sin mujer, no hay vestido”. En ambas aseveraciones quiere decir que ninguna mujer cambia o se hace mejor por lo que lleva puesto, por lo que se ve. El secreto de su belleza y elegancia está en lo que es.

Por eso, no es extraño que otra de las enseñanzas de Coco Chanel diga lo siguiente: “Una mujer no tiene que ser bella, tiene que creérselo”. La belleza, la apariencia agradable y lo que se ofrece a los sentidos está primero que todo en la mente. Solo después de eso se proyecta hacia el exterior.

Varias de las enseñanzas de Coco Chanel están dirigidas a que la mujer encuentre en su feminidad las mejores armas para sortear el mundo. Por ejemplo, con su característico sentido del humor, afirma: “Mantén la cabeza, los tacones y los principios altos”. Para ella, la virtud interior siempre está acompañada de expresiones en el atuendo y la actitud.

Son cientos los modistos en el mundo que recuerdan una de las sentencias más famosas de Coco Chanel. Dice así: “Viste de forma vulgar y recordarán el vestido. Viste de forma elegante y recordarán a la mujer”. Es muy interesante que lo plantee de ese modo. De una u otra manera, indica que la apariencia descuidada impide ver a la persona que está detrás de esa apariencia.

Esta diseñadora entiende los códigos de lo femenino y trata de sacarles partido en todo tipo de situaciones. En esta frase, por ejemplo, dice: “Si estás triste, ponte más pintalabios y ataca”. Alude al hecho de que en la mujer la apariencia externa provoca cambios internos. El arreglo personal ayuda a convocar la seguridad para ir por lo que se quiere.

Finalmente, una de las enseñanzas de Coco Chanel que mejor define a esa extraordinaria mujer, dice así: “La moda pasa. Solo el estilo permanece”. Es una declaración muy interesante, como todas las suyas. Le da un lugar más inteligente e ingenioso al acto de vestirse. De seguro, el gran éxito que obtuvo esta mujer no se debió a su habilidad para hacer ropa, sino para captar la esencia del espíritu femenino.

Marc Soriano
Coach ejecutivo

miércoles, 10 de abril de 2019

Las personas que toman decisiones valientes, me encantan.

Me encantan las personas que toman decisiones valientes en los momentos difíciles. Las que eligen lo que en el fondo quieren… frente a lo que a los demás les parece lógico o coherente; además, lo hacen cuando es más difícil, cuando parece estar todo en contra, diciendo “Si hay alguien que apuesta por mí, soy yo“. Me gustan las personas que -desde el respeto- se liberan de esas cadenas que a todos parecen atarnos a aquellos que nos ayudaron; que no mezclan esa deuda, en caso de existir, con su libertad.


Todos hemos tenido esa sensación de gravidez, la identificamos ya en los niños: muchos, cuando sus padres les compran un juguete, se vuelven más obedientes. No porque quieran otro, sino porque han integrado en su manera de actuar el principio de reciprocidad. En el caso contrario, hay muchos padres que les recuerdan esta, llamémosla, deuda. “¡Eh, no te tienes que portal mal porque te he comprado el juguete!”, “¡Hoy hemos estado un buen rato en el parque así que tienes que ordenar tu habitación!”.


Honestas y sinceras

Las personas que toman decisiones valientes en momentos difíciles suelen ser honestas y renuncian a estar en dos sitios a la vez cuando no se puede. Las que deciden “Esta es mi carta y me la juego”. Son maravillosas porque responden y alimentan la fuerza más poderosa con la que cuentan. La fuerza vital.

Me encantan esas personas que saben definirse, que tienen claras sus prioridades y entienden que en determinados momentos mantenerlas significa hacer sacrificios. Y los hacen, aunque lo que pierden o dejan atrás les duela.

Ya sea porque ponen a la familia delante, y no se pierden esas rutinas maravillosas que han creado con ellos ni por la oferta más atractiva del mundo; ya sea porque tienen muy claro que su trabajo es lo primero y están dispuestas a desplazarse de ciudad en ciudad por hacer lo que les gusta.

Las personas que toman decisiones valientes en los momentos difíciles son sinceras con ellas mismas y no pretenden ni aspiran a poner un parche donde no pueden llegar, no pretenden parecer donde no son. Dicen, “Vale, el día tiene 24 horas, no 48”, de manera que no intentan que tenga más. No se fuerzan ellas; no fuerzan a las demás para que ellos lleguen, por ellas, donde no pueden llegar. No corren detrás del reloj: lo hacen cuando quieren. Si saben que no tienen tiempo para tener hijos, o generan ese tiempo o no los tienen, pero no convierten en padres a los demás o convierten su vida en un sacrificio constante.

Conocedoras de su fortuna

Cuando me relaciono con personas que son capaces de tomar decisiones valientes en momentos difíciles sé a qué atenerme, me pueden gustar más o menos, pero lo que dicen y lo que hacen va de la mano. Lo que dicen que van a intentar lo intentan; para lo que dicen no, tienen razones.

Me encantan las personas capaces de tomar decisiones valientes en momentos difíciles porque no suelen olvidarse de que son afortunadas: porque su corazón late, porque pueden alimentar la esperanza, porque tienen un cuerpo que es la máquina más perfecta y más útil que la mejor que hayamos podido crear con tecnología. Porque respiran, ¿no es fantástico respirar? En sí, hacerlo, no hace falta que nos comparemos con aquellos que no pueden. Hacerlo por sí mismo. Coger aire y expulsarlo.

Me gustan porque aman a la vida, son capaces de construir un relato positivo de su papel en ella, de pelear por la justicia incluso sabiendo que este mundo no es justo y que algunos por hacerlo te pueden llamar tonto. Me encantan porque reconocen sus defectos, pero no por ello dejan de intentarlo. Quizás son poco “manitas”, pero ahí las tenemos, subidas a la escalera intentando cambiar la bombilla que se ha fundido. Poca o mucha, intentan utilizar toda su habilidad y corren un riesgo hermoso. El bonito riesgo de aprender.

Miedos tienen como los que más, pero entienden que forman parte del juego. Que algunos se rompen cuando se acercan y otros se agigantan, ¿Probar? ¿Por qué no? ¿No tira la cuchara el niño pequeño para saber cómo demonios funciona la gravedad? Son personas que siguen lanzando cucharas, porque curiosidad tienen mucha. Porque fe tienen más, de ahí que sean capaces de tomar decisiones valientes en momentos difíciles.

En su conciencia de ser pequeñitos, en realidad, son gigantes.


Marc Soriano
Coach ejecutivo

martes, 9 de abril de 2019

La sabiduría oriental nos enseña como despertar nuestra luz interior.

Todos somos capaces de despertar la luz que llevamos dentro, si exploramos nuestro interior a conciencia.  Cada ser humano tiene grandes caudales de sabiduría. Sin embargo, muchos se niegan a permitir que emerja todo lo aprendido.



La situación se puede comparar con el simple hecho de encender una lámpara. Está la conexión y la disponibilidad de energía. También todos los mecanismos que la transmiten y el foco. Basta con presionar el botón. Despertar la luz que llevamos dentro es algo similar. Solo se trata de darle orden a esos mecanismos que ya existen y permitir que la energía fluya.

Los sabios orientales nos han dado valiosas pistas sobre la mejor manera de despertar la luz que llevamos dentro. Lo único que se necesita es voluntad para hacerlo. La luz que emerge de ello nos permite clarificar nuestro camino e incluso ser un faro para otros. Estas son las acciones que nos pueden llevar a ello.

Conéctate con tu sabio interior

Cada día encierra un aprendizaje. Algunos lo buscan y lo encuentran. Otros simplemente prefieren pasar página cuanto antes y concentrarse solo en el día que vendrá. En este último caso lo que se evidencia es una desconexión con lo que somos.

Basta con reflexionar por un breve lapso cada día. Examinar brevemente lo que logramos y lo que perdimos. También lo que avanzamos y retrocedimos. De ese simple acto podemos extraer valiosas lecciones y construir una sabiduría propia. Esto contribuye a despertar la luz que llevamos dentro.
Escuchemos, para despertar la luz que llevamos dentro

La escucha es una función superior, tanto de la mente como del espíritu. Implica despojarse de prejuicios y permitir que el otro se exprese con total libertad, como si estuviera escribiendo su historia en un papel en blanco.

Solo es posible cuando hay un profundo respeto hacia el otro y la capacidad de abrirse plenamente a él. La escucha respetuosa y amorosa es por sí misma una manera de despertar la luz que llevamos dentro. Más que cualquier otra cosa, ayuda a los demás a que se escuchen a sí mismos sin interferencias.

Enfócate en tus sueños

Donde hay sueños, hay vida. Y donde hay vida, también hay luz. Una forma de despertar la luz que llevamos dentro es focalizar nuestros deseos. Esto implica forjarnos metas y objetivos elevados y no cejar en el camino hacia ellos.

Luchar por los sueños propios nos ilumina interior y exteriormente. Es algo que nos inspira a mejorar, a perseverar y a ser más tenaces. También inspira a otros. Quien va en busca de lo que desea es un libro abierto para los demás, ya que enseña con el ejemplo. El mundo es mejor cuando cada quien lucha por lo que ama.

Aprende a expresarte desde el amor

El amor es mucho más que un sentimiento romántico. Quien lo siente es afortunado. Se enriquece mucho a sí mismo por el solo hecho de experimentar todo lo que implica amar. Se trata de un sentimiento que aporta una luz cálida y confortante a la vida porque hace que todo se vea diferente.

De lo que hablamos aquí no es del amor de pareja, aunque este se halla incluido. Se experimenta amor por cualquier ser viviente, por el paisaje, por la vida misma. Si hay algo que contribuye a despertar la luz que llevamos dentro es el amor.

Este sentimiento, por supuesto, debe expresarse. Los gestos, las palabras y las acciones son un medio para que se manifieste. Cuando una persona se expresa desde el amor, hace que todo se ilumine a su alrededor. Captura lo mejor de los demás y nutre positivamente a quienes están a su alrededor.

Busca todo lo que apaciente tu alma

No hay manera de despertar la luz que llevamos dentro si no cultivamos la paz interior. Son muchos los estímulos que recibimos y que nos llevan a enturbiar el espíritu. La prisa, la ira, el rechazo… No son pocas las realidades que conspiran contra nuestra tranquilidad.

Por eso es importante que aprendamos a encontrar espacios que apacienten el espíritu. Estos pueden ser físicos o abstractos. Sería aconsejable que cada quien diseñara sus propios rituales para volver a la calma. No es posible encontrar la luz, si la mente no es un espejo sereno que la refleje.

Todos somos luz. Dentro de cada uno de nosotros habita un sabio que es capaz de hacer del mundo un mejor lugar. La realidad nos obliga a mirar mucho hacia fuera y poco dentro de nosotros mismos. No permitamos que esto ocurra.

Marc Soriano
Coach ejecutivo