miércoles, 8 de mayo de 2019

Persiguiendo la FELICIDAD …

Nos pasamos la VIDA viviendo en la IMPACIENCIA y persiguiendo la FELICIDAD, siempre INQUIETOS por disfrutarla, ANSIOSOS por alcanzarla y por que llegue.

Llenamos NUESTRA vida de actividad para perseguirla, muchas veces de OBJETIVOS, confiando que la FELICIDAD este allí al alcanzarlos, esperando al final del CAMINO.


Y cuanto más corremos, más lejos parece que nos queda, y hasta más PERDIDOS parecemos en este MUNDO.
Vivimos centrando nuestra ATENCIÓN en aquello que pensamos que nos hará FELICES, incluso en los aspectos y circunstancias de la vida que PENSAMOS que nos alejaran de ello, cayendo a veces hasta en el MIEDO a no ser feliz.

IMPACIENTES y NERVIOSOS dejamos escapar momentos de FELICIDAD que tenemos al alcance de NUESTRAS manos.
La FELICIDAD muchas veces aparece en las pausas, cuando nos damos PERMISO para parar y disfrutar de la VIDA.

Si nos PARAMOS a pensar, QUIZÁS nos demos cuenta que muchas veces somos FELICES con cosas muy SIMPLES, y si nos paremos a RECORDAR momentos de FELICIDAD seguramente los encontramos simplemente estamos junto a PERSONAS que nos hacen sentir bien.

Y lo CURIOSO es que muchas veces aplazamos estos pequeños MOMENTOS y pasar tiempo con estas PERSONAS, por seguir persiguiendo la FELICIDAD.

QUIZÁS podríamos dejar de CORRER en la VIDA, y SIMPLEMENTE disfrutarla.

La FELICIDAD debería ser tan SIMPLE y SENCILLO como la propia vida.

Marc Soriano
Coach ejecutivo

martes, 7 de mayo de 2019

La conducta de "indefensión aprendida"

Cómo puede afectar la conducta de "indefensión aprendida" a nuestra vida, nuestra carrera y nuestro éxito.



Si alguna vez te has dado por vencido ante las dificultades, los problemas te han llegado uno tras otro sin poder encontrar una solución y te has hundido, o sencillamente, si has dado por hecho que llevas el único estilo de vida que vas a poder vivir (aunque no te guste), podría ser que estás siendo víctima de la conducta de indefensión aprendida, un término psicológico que descubrieron en 1967 los psicólogos Martin Seligman y Steven F. Maier, y que no podemos perder de vista cuando se trata de nuestro éxito personal o profesional.

En primer lugar, vamos a ver en qué consistió el experimento, el cual es bastante interesante, y después veremos cómo nos afecta esta conducta, y lo más importante, cómo podemos evitarla.

Los psicólogos Seligman y Maier usaron 2 grupos de perros para este experimento, los cuales fueron encerrados en jaulas y atados.

Primer grupo.

Al primer grupo de perros se les administraban una serie de descargas eléctricas, de las cuales no podían escapar al estar atados, pero sí que tenían un panel en el que si apoyaban la cabeza, las descargas cesaban, por lo que a medida que iba recibiendo descargas, los perros llegaban a aprender que si pulsaban ese panel, el dolor se acababa. Con el tiempo, la gran parte de los perros aprendieron a detener las descargas.


Segundo grupo.

Con el segundo grupo, que estaba justo al lado del primer grupo, se hacía exactamente lo mismo: se les sometía a descargas eléctricas, pero este grupo de perros tenía el mismo panel que el del otro grupo de perros, aunque si lo pulsaban, las descargas no cesaban. Es decir, hicieran lo que hicieran, no tenían ningún control sobre el dolor que experimentaban con las descargas, aunque hicieran lo mismo que hacían los perros del otro grupo.


Segunda parte de la prueba: Indefensión aprendida.


En la segunda parte del experimento, se encerraban a los perros en jaulas individuales. Las jaulas tenían unas luces, y cuando estas luces se apagaban, a los 10 segundos, comenzaban a recibir descargas eléctricas, pero en esta ocasión, a lo largo de esos 10 segundos se les dejaba la puerta abierta para que los perros pudieran escapar.

Primer grupo.

El grupo de perros que en la prueba anterior aprendió a detener las descargas eléctricas pulsando el panel, no dudaron en escapar de las jaulas cuando veían abrirse la puerta.

Segundo grupo.

El grupo que en la prueba anterior, hicieran lo que hicieran, no pudieron controlar las descargas, se dio por vencido hasta el punto de que aun viendo las puertas de las jaulas abiertas, no hizo nada por escapar. Es decir, habían asumido que iban a sufrir hicieran lo que hicieran, aun teniendo la puerta abierta para escapar.

Conclusión: Los animales, así como las personas, cuando intentamos solucionar problemas, y no obtenemos resultados, caemos en la indefensión aprendida, que básicamente significa que "Creemos que hagamos lo que hagamos, no vamos a poder cambiar nuestra situación". Y todos nosotros, tenemos lo que se denomina un "punto de rotura", en el que nos damos por vencidos y dejamos de luchar si nada funciona, pero....

Nosotros no somos perros y no estamos en jaulas. Tenemos el control.

Muchas personas viven en la extrema pobreza, y ven a las personas que tienen éxito. Pero ellos asumen que nunca podrán llegar a tener el mismo éxito que esas personas, que el éxito no es para ellos.

Es como esa mujer que un día recibe una paliza de su marido y no lo deja. Al día siguiente otra. El marido la amenaza con matarla si lo denuncia. Puede llegar un momento en que la mujer asuma que será maltratada para el resto de su vida, cayendo en la indefensión aprendida.

Pero nosotros, como personas, ni siquiera tenemos que pulsar un panel para que el dolor cese. Tenemos la puerta abierta en todos los sentidos, somos nosotros los que controlamos nuestra vida, porque no somos perros, porque podemos decidir cambiar nuestra vida. Únicamente debemos buscar soluciones, encontrar salidas.

Es por eso que en ocasiones generan polémica las palabras: "si una mujer recibe una paliza de su marido, es culpa de marido, pero si una mujer recibe una segunda paliza de su marido, ya no es culpa de su marido, sino de ella, porque ella sí puede escapar de la jaula antes de caer en su propia indefensión aprendida".

Si no te gusta tu trabajo, y crees que estás cayendo en una especie de depresión; que para ti es un suplicio tener que ir cada día a ese trabajo que no te gusta, en el que tienes un mal jefe, y además no está bien pagado, no sumas que te vas a jubilar ahí porque no sirves para otra cosa. Pulsa el panel, y escapa de la jaula. No eres un perro, ni tampoco un árbol.

Nunca asumas que llevas el tipo de vida que te ha tocado, porque la vida que llevas ahora mismo es fruto de tus actos y decisiones, y puedes cambiar tus decisiones en el momento que quieras y cambiar tu vida en todos los aspectos. Puede que aciertes o puede que no, pero si sientes que estás recibiendo descargas eléctricas constantemente, recuerda que tú ni estás enjaulado ni estás atado. Tienes la puerta completamente abierta.

Aunque voy a sonar repetitivo, voy a acabar de nuevo con esta frase de Bill Gates, la cual puedes aplicar a cualquier cosa: "Nacer pobre, no es tu culpa, pero morir pobre, sí es culpa tuya".

Marc Soriano
Coach ejecutivo

lunes, 6 de mayo de 2019

¿Cómo ser más inteligente (o parecerlo)?

Tenemos muchos temores. Sentimos temor ante la belleza, es por ello, que nos cuesta tanto hablar si nos toca estar frente a cotizadas modelos. Sentimos temor ante el dinero, y por tal motivo evitamos entablar relaciones con empresarios poderosos. Y existe una tercera clase de personas a las que sentimos temor: a los inteligentes. Sí, aunque te resulte difícil de creer, el estar delante de reconocidos artistas o figuras científicas nos causa pavor. ¿Hay alguna forma de paliar este último temor? Pues luciendo como una persona inteligente. ¿Eso no requiere tiempo? Sí, por ello insistimos en lo de “lucir” no en “ser”. Si quieres parecer inteligente ante los demás estos 7 consejos son para ti:


Rodéate de gente inteligente


Fundamental si quieres lucir y ser más inteligente: busca amigos que sean inteligentes. Para ello, necesitarás cambiar tu entorno. No te digo que te despidas del todo de esos amigos o compañeros que solo hablan de cosas triviales, sino más bien, dale menos tiempo del que les estás dando. Ojo, estas personas inteligentes a las que debes buscar no necesariamente deben pertenecer a tu entorno profesional. Lo que importa aquí es que compartan los mismos valores y pasiones que tú.

Habla menos, piensa más

Los habladores quieren pasar como inteligentes, cuando no lo son. Y todo aquel inteligente detecta a un fanfarrón al instante. Por eso,escucha más de lo que hablas a partir de ahora. Así podrás aprender algo nuevo de cada persona que conozcas. Ahora bien, no se trata de que te conviertas en un mudo. Toma la palabra previa elección sesuda de tus palabras.

Busca inspiración

La inteligencia no es una cualidad heredada de nuestros padres. Es algo que se construye con el paso del tiempo. Adquiere el hábito de la lectura. Y comienza a viajar. Esas dos experiencias te permitirán conocer más sobre el mundo y hallar la inspiración necesaria para dar rienda suelta a esas ideas geniales que aún permanecen escondidas en tu cabeza.

Confía en tu sentido común

Cualquiera puede creer que los inteligentes aplican la razón en cada uno de sus actos. Mentira. Los inteligentes aplican la razón para los actos que requieren dicha razón. Para todo lo demás se dejan guiar por la intuición y el sentido común. Quien no logre desarrollar su sentido común no podrá nunca preciarse de lucir inteligente ante los demás.

Enfócate en lo que sabes

Tampoco nadie puede preciarse de ser inteligente en todos los campos de la vida. Los inteligentes son sabios: se enfrascan en actividades en las que saben que pueden destacar. Seguramente tú también gozas de una inteligencia superior a los demás en un campo determinado de la vida. Pues bien, conviértete en un erudito sobre dicho tema. Y no solo te verán como un ser inteligente, sino como un genio total.

Deja que tus actos hablen por ti

La humildad ante todo. Hay un estrecho paso entre lucir inteligente y quedar como un hablador. El inteligente realiza acciones que demuestran su sapiencia, en cambio, el hablador solo refiere cosas en las que viene trabajando pero que nunca llega a culminar. Si eres un experto en literatura, no hables de lo que vienes escribiendo, sino de la obra que ya publicaste. Si eres un músico genial, no te limites a hablar mal de otros artistas, demuestra con tu talento que eres mejor que ellos.

Acepta las derrotas

No puedes ser inteligente sin fallar en el camino. Hay gente que es inteligente en muchos aspectos de la vida, pero quedan como unos incultos ante sus conocidos porque nunca se atreven a decir lo que saben por temor a caer en el error. Créeme que el error es parte de ese largo camino que tienes para lograr ser un tipo inteligente en extremo. Intenta, persevera y triunfa; es la única ruta que existe.

Marc Soriano
Coach ejecutivo

jueves, 2 de mayo de 2019

Conviértete en en un gran líder

Ser un gran líder y conseguir el éxito no siempre es fácil. A menudo hay que hacer un importante esfuerzo día a día, aparte de tener experiencia. Sin embargo, este entrenamiento puede conseguirse siguiendo una serie de pasos.



Además, muchos de ellos están reconocidos por diferentes expertos y medios especializados como acciones que realizan en su actividad diaria los grandes líderes mundiales. Por lo que hay que tomar buena nota y ponerlo en práctica, porque parece que da resultados.

Las claves

Lo primero y principal es querer ser líder. Algo que no a todas las personas les interesa. Pero si se pretende serlo, es totalmente importante disfrutar con lo que se hace y siendo líder porque, en caso contrario, ninguna acción puede tener efecto positivo. Y tampoco puede faltar una actitud positiva y una fuerte voluntad.

Dicho esto, también es importante que un líder tome decisiones, ya sean consensuadas como por sí mismo, para que lo que desean suceda en todo momento. Un motivo por lo que las decisiones se toman con celeridad y no se pierde tiempo. Estas decisiones muchas veces están relacionadas con la resolución de los problemas, que se abordan en el momento y nunca se posponen.

Clave es ser responsable y aceptar la responsabilidad de esas decisiones y de todo lo que suceda, aparte de conseguir que los compañeros y equipos se sientan seguros y no intimidados. Para ello, puede ser de utilidad saber desviar la atención sobre uno mismo para animar al resto a que saquen lo mejor que tienen dentro.

De utilidad es comunicar las expectativas que se tienen y explicarlas con claridad para que puedan ser comprendidas por todo el equipo. A su vez, el gran líder consigue comprender la mentalidad y habilidades de cada miembro para aprovechar al máximo sus capacidades y ayudarles a crecer.

Por supuesto, un gran líder también sabe reconocer el esfuerzo que realiza su equipo y lo compensa y es capaz de establecer relaciones de confianza con su equipo. También son personas conscientes de su talento y de cómo deben usarlo, pero igualmente son capaces de activar las capacidades del resto del equipo para emplearlas al máximo.

No hay que olvidarse de predicar con el ejemplo, lo que no siempre es fácil, y de buscar consejo si es preciso y seguir ampliando los conocimientos para aprender nuevas cosas. De hecho, siempre tienen ganas de aprender más. Y es que todo conocimiento puede ser útil. No obstante, un gran líder también es un buen maestro porque nunca deja de enseñar y se encarga de guiar a su equipo.

Para ser un gran líder no hay que olvidarse de las relaciones, no sólo con el equipo, sino que hay que establecerlas con otras personas con las que pueda establecerse un beneficio mútuo.

Marc Soriano
Coach ejecutivo

miércoles, 1 de mayo de 2019

Hoy te dejo este bello cuento para cuando la rutina te limita.

La rutina nos atrapa e incluso nos limita. Pero es tan confortable, tan segura y nos acostumbramos tan pronto a ella que lo obviamos. Sin embargo, el cuento de la vaquita es una de esas narraciones que funcionan como un toque de atención. Un despertar hacia aquello que no vemos en nuestra vida diaria, pero que nos afecta más de lo que pensamos.

Gracias a este cuento descubriremos qué significado tiene realmente esa vaquita, qué obtenemos de ella y cuán dependientes podemos volvernos de todo eso que nos brinda. Pero, sobre todo, nos ayudará a descubrir cuál es la vaquita de nuestra vida.


El cuento de la vaquita

El cuento de la vaquita relata la historia de un Maestro de la sabiduría que paseaba por el campo con su discípulo. Un día se encontraron con una humilde casa de madera, habitada por una pareja y sus tres hijos. Todos iban mal vestidos, con ropa sucia y rota. Sus pies estaban descalzos y el entorno denotaba una pobreza extrema.

El Maestro le preguntó al padre de familia cómo hacían para sobrevivir, ya que en aquel paraje no existían industrias ni comercio, ni se veía riqueza por ninguna parte. Con calma, el padre de familia le contestó: «mire usted, nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona varios litros de leche cada día. Una parte la vendemos y con el dinero compramos otras cosas y la otra parte la utilizamos para consumo propio. De esta forma sobrevivimos».

ilustración representando el el cuento de la vaquita

El maestro agradeció la información, se despidió y se fue. Al alejarse le dijo a su discípulo: «busca la vaquita, llévala al precipicio y empújala al barranco»

El joven se quedó espantado, ya que la vaquita era el único medio de subsistencia de aquella humilde familia. Pero pensó que su Maestro tendría sus razones y, con gran pesar, llevó a la vaquita al precipicio y la empujó.Aquella escena se quedó grabada en su mente durante muchos años.

Al cabo del tiempo, el discípulo culpabilizado por lo que había hecho, decidió dejar al Maestro, volver a aquel lugar y disculparse con aquella familia a la que había hecho tanto daño. Al acercarse, observó que todo había cambiado. Una preciosa casa estaba rodeada por árboles donde muchos niños jugaban y había un automóvil aparcado.

El joven se sintió triste y desesperado porque pensó que aquella humilde familia vendió todo para sobrevivir. Cuando preguntó por ellos, le contestaron que seguían allí, que no se habían marchado. Entró corriendo en la casa y se dio cuenta de que estaba habitada por la misma familia que antes. Entonces, le preguntó al padre de familia qué había pasado y este, con una amplia sonrisa, le contestó:

Teníamos una vaquita que nos proporcionaba leche y con la que sobrevivíamos. Pero un afortunado día la vaquita se cayó por un precipicio y murió. En ese momento nos vimos obligados a hacer otras cosas, a desarrollar otras habilidades que nunca habíamos imaginado poseer. De esta forma comenzamos a prosperar y nuestra vida cambió

El confort de hacer «lo de siempre»

Puede que, al igual que el discípulo, nos hayamos quedado horrorizados ante la decisión del Maestro de tirar a la vaquita por el precipicio. Sin embargo, este cuento es una metáfora sobre lo que tenemos que hacer con aquello con lo que nos sentimos muy cómodos en nuestra vida y que al mismo tiempo nos limita.

En el momento en el que esa familia pobre se quedó sin ese sustento al que se aferraban para sobrevivir no les quedó otra que buscar alternativas. Pero, en vez de descubrir más pobreza, encontraron una manera de prosperar, algo que jamás habían imaginado. Si la vaquita nunca hubiese desaparecido de sus vidas, continuarían viviendo en su pobreza, sin salir de ahí, sin creer que podrían llegar más lejos.

Muchas personas agradecen que existan momentos en su vida que, aunque dolorosos y difíciles, les obligan a salir de esa zona de confort en la que se habían instalado y permanecían estancados. Los seres humanos buscamos la seguridad, la comodidad, aquello que no nos haga sentir incertidumbre. Pero, cuando todo esto se viene abajo, descubrimos habilidades y cualidades que jamás nos habíamos imaginado. Estaban dormidas.

El cuento de la vaquita nos insta a buscar aquello que nos está limitando. Puede ser un trabajo que no nos gusta, pero cuyo sueldo a fin de mes nos da seguridad; puede ser la satisfacción de ahorrar para viajar, cuya incertidumbre por posible imprevistos hace que nunca se haga realidad ese viaje…

El cuento de la vaquita es una excelente historia que nos permite reflexionar sobre la manera en la que vivimos. Sobre todo si nos quejamos de cómo es nuestra existencia. No es necesario esperar a que un Maestro llegue para lanzar a esa vaquita que tanto nos limita por un precipicio. Podemos, desde hoy mismo, mirar más allá de nuestras comodidades para ser conscientes del potencial que tenemos. Porque no estamos limitados. Somos nosotros quienes ponemos obstáculos.

Cada uno de nosotros tiene una vaquita en su vida. ¿Cuál es la tuya?

Marc Soriano
Coach ejecutivo