lunes, 24 de abril de 2017

Pequeños detalles. (20)

El líder es una persona que sabe darle importancia a los pequeños detalles.
Toma decisiones tras un análisis riguroso en el que no da nada por sentado. El prestar atención a los pequeños detalles minimiza el riego de equivocarse.



Un pequeño detalle puede que no tenga importancia, pero la suma de muchos sí que la puede tener.
A veces un pequeño detalle puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso (por ejemplo, la letra pequeña de un contrato).

Los cambios comienzan a percibirse a partir de pequeños detalles.
Para alcanzar la excelencia en las cosas grandes hay que empezar por preocuparse de las pequeñas.

El líder debe generar en la organización una preocupación por los pequeños detalles.
Si los subordinados ven que el líder se preocupa de las pequeñas cosas, también lo harán ellos.

Permite lanzar un mensaje a la empresa de rigurosidad: si las cosas pequeñas son importantes y hay que prestarles atención, imagínese con que seriedad habrá que abordar los grandes asuntos.
Por ejemplo, si el líder exige a su director financiero que reclame al banco unas pequeñas comisiones cargadas incorrectamente, no es difícil imaginarse como reaccionará ese director financiero cuando el error del banco afecte a una suma significativa.

Cuando se aborda un asunto, el preocuparse de los pequeños detalles permite tener un conocimiento más exacto y profundo del mismo.

El dominio que el equipo tenga de los pequeños detalles permite al líder conocer con que precisión conocen el problema.
Si un pequeño problema se aborda inmediatamente se puede evitar que termine convirtiéndose en un asunto mayor.

La importancia del pequeño detalle es que a veces es lo que de forma más inmediata percibe el empleado.
Por ejemplo, un mensaje de la dirección afirmando que es un objetivo prioritario mejorar las condiciones de trabajo puede quedar vacío de significado si el empleado percibe, por ejemplo, que la máquina de café lleva varios días sin funcionar y nadie se preocupa en repararla.

Por supuesto no es función del líder el ir detectando y corrigiendo estos pequeños detalles, lo que sí debe hacer es fomentar en la empresa una cultura en la que se conceda importancia a estos asuntos.
Mediante el ejemplo: apagando la luz al salir del despacho, desconectando el ordenador al marcharse, teniendo ordenado su despacho, recogiendo un papel tirado en el suelo, enviando una felicitación al empleado que acaba de tener un niño, etc.

Reaccionando con rigurosidad cuando tenga conocimiento de que a un pequeño asunto no se le ha prestado la atención debida (por ejemplo, un cliente que reclamaba una pequeña cantidad y al que no se ha prestado atención).

El líder es la figura de referencia dentro de la empresa y su modo de actuar es
permanentemente observado por sus subordinados.
Por ejemplo, si el líder se preocupa por atender personalmente una pequeña reclamación de un cliente contribuirá a fijar el nivel de calidad esperado del departamento de atención al cliente.

Si el líder predica la necesidad de reducir costes pero continuamente cambia de coche con cargo a la empresa, difícilmente la organización va a tomar en serio su mensaje.

Marc Soriano 
Coach ejecutivo. 

domingo, 23 de abril de 2017

Consejos para aprender a confiar en ti mismo

¿Confías en ti mismo? Son pocas las personas que realmente pueden afirmar con 100% de seguridad a esta pregunta. Todos podemos llegar a tener plena autoconfianza. Es una habilidad que podemos aprender. Para empezar tenemos que borrar de nuestra mente eso de que la confianza en uno mismo, el liderazgo y la habilidad de hablar en público son cosas innatas. Le ofrezco 10 consejos para aprender a confiar en nosotros mismos:



1. Pon tus pensamientos en su lugar

El ser humano promedio tiene alrededor de 65 mil pensamientos diariamente. De 85 a 90% son negativos, cosas de las que tenemos miedo o preocupación. “Son advertencias que nos ponemos”. Este mecanismo de supervivencia que lo tiene el hombre desde su etapa primitiva hace que nos enfoquemos más en los miedos en lugar de las esperanzas y sueños. El punto aquí es equilibrar lo negativo y lo positivo.

2. Comienza por el final

He preguntado a muchas personas “¿Qué quieres hacer?, ¿qué quieres ser?”, a lo que la gente responde. “No lo sé”. Tienes que saber qué es lo que quieres, todo lo demás debe guiar hacia ese objetivo.

3. Empiezar por agradecer

Que tu día empiece con una serie de agradecimientos. La mayoría no lo hace. Tener esta perspectiva desde que te despiertas hará de tu día algo diferente.

4. Da un paso diario fuera de tu zona de confort

Comienza a hacer cosas fuera de tu zona de confort. Todos hemos pasado por situaciones en que pensábamos que las experiencias eran terroríficas, pero luego pasamos por ellas y en verdad, no fueron tan malas. No pienses tanto y solo hazlo. Enfrenta tus miedos.

5. Prepárate a fallar

No es el fallo la que destroza nuestra autoconfianza, es la fuerza para levantarnos nuevamente. Una vez que nos hemos levantado, aprendemos qué es lo que no funciona y podemos realizar otro intento. Así, los beisbolistas con mayores home runs, han tenido también los peores strike outs. Mientras más veces lo intentes, lograrás mucho más.

6. Escoge tus amigos sabiamente

Ten cuidado con quiénes andas. Las personas que te rodean, con las que pasas mayor tiempo, pueden hundirte en el lodo o hacer que vueles tras tus sueños y los logres. Busca amigos buenos que estén allí para apoyarte (obviamente tú también deberás estar para ellos).

7. Haz tu tarea

La preparación es un punto más hacia el logro de la autoconfianza. Si tienes que hacer algo como dar un discurso, practícalo varias veces, grábate, escúchate. ¿Vas a conocer gente nueva? Busca en internet e investiga un poco sobre sus perfiles, conócelos antes de verlos cara a cara.

8. Descansa y ejercítate

Suficientes horas para dormir, el ejercicio y una buena nutrición afectan considerablemente tu estado de ánimo. Estas tres reglas harán que lo negativo se aleje de tu mente.

9. Respira

Esto es muy simple. Si respiras fuerte, saturarás tu cerebro con oxígeno y hará que estés más despierto y más atento. Respira bien cuando estés en situaciones tensas.

10. Pide ayuda

No asumas que la gente sabe lo que tu quieres. Debes saber qué es eso que deseas y comunicarlo. Cuando la gente sepa qué es lo que quieres y que necesitas de su ayuda, verás la buena disposición para apoyarte. La gente se siente bien cuando les pides consejos o soporte. Si alguien te dice que no puede ayudarte, no te deprimas y busca a alguien más.

Marc Soriano
Coach ejecutivo.

viernes, 21 de abril de 2017

Comunicación (19)

Entre las cualidades del líder suele destacar el ser un buen comunicador.
Es esencial para vender su "visión", para convencer, para ganar adeptos a su proyecto.
De nada le valdría al líder tener una gran visión de futuro, si luego no sabe comunicarla, no consigue entusiasmar.


Otro aspecto relacionado con la comunicación es la necesidad que tiene el líder de disponer de información de primera calidad, y para ello es necesario acudir a las fuentes cuando sea necesario, a no limitarse a confiar únicamente en la información que se recibe a través de los canales jerárquicos.

Los niveles más bajos de la organización constituyen una fuente inestimable de
información, conocen detalles del negocio desconocidos para los niveles superiores, pueden aportar ideas muy interesantes.
Esto no implica saltarse alegremente los niveles jerárquicos, sino simplemente que estos no supongan un corsé que le dificulten al líder contar siempre con la mejor información posible.

Por otra parte, para que el equipo directivo funcione eficazmente tiene que actuar como una "piña" y para ello es esencial que la comunicación fluya entre sus miembros. Importancia de las reuniones sistemáticas (diarias, semanales, etc.) del líder con su equipo directivo.

El líder debe preocuparse por conseguir establecer en toda la organización un clima favorable a la comunicación.
La comunicación tienen que fluir de manera descendente, pero también de manera ascendente y horizontal entre los distintos departamentos.
La información hay que compartirla; dentro de la empresa no se pueden aceptar departamentos estancos que oculten información. Hay que luchar contra el secretismo.
La actitud que el líder adopte hacia la información (compartirla o no, accesibilidad o no, puertas abiertas, etc.) influirá decisivamente en el modelo que termine imperando en la empresa.

Resulta muy útil propiciar que los empleados se conozcan (cenas de empresa, un día al aire libre, viajes organizados, etc.), ya que facilita la comunicación.
El líder tiene que favorecer la transparencia informativa: dentro de la organización y hacia el exterior.
No se debe ocultar la información negativa por miedo a sus posibles consecuencias. Suele resultar más perjudicial si posteriormente esta información llega a conocerse: genera desconfianza hacia la dirección, además los rumores tienden a exagerar la gravedad de la situación.
Hay que favorecer la comunicación veraz dentro de la empresa, evitar que ésta se maquille. No se puede matar al mensajero.

Para terminar, señalar que la comunicación comienza por saber escuchar.

Marc Soriano 
Coach ejecutivo. 

jueves, 20 de abril de 2017

Entorno laboral. Liderazgo: (18)

La actuación del líder influye de manera decisiva en la formación de la cultura de la empresa, a través de su estilo de dirección, de sus decisiones, de su comportamiento personal, de la relación con sus subordinados, etc.
Una cultura en la que impere el sentido de la responsabilidad, en la que se premie la toma de decisiones, en la que se reconozcan los resultados.
Una cultura en la que la dedicación y el buen hacer sea la base de la carrera
profesional, donde no se admitan favoritismos. Donde se premie la innovación y se favorezca la creatividad del empleado. 

Una cultura donde las normas éticas sean la regla básica de actuación. Se aceptará y se comprenderá el error, pero se será intransigente con los comportamientos inmorales. Hay que promover la honestidad.

Una cultura basada sobre todo en el respeto a las personas, con independencia del cargo que ocupen. La dirección será implacable ante los comportamientos inadmisibles (humillaciones, marginaciones, abusos de poder y, por supuesto, acoso moral o sexual), por muy alta que sea la posición de quien los cometa.

El líder se preocupará por conseguir un ambiente de trabajo agradable en el que los empleados se sientan a gusto, que vengan a la empresa con ánimos y no como los que van a un lugar hostil.
Un ambiente de trabajo serio, riguroso, exigente, pero humano y cálido.
Un lugar en el que el empleado se sienta parte integrante de la organización, que se le valore y no sea un simple instrumento de la cadena de producción.
Un lugar en el que el empleado se pueda desarrollar profesionalmente.

El líder favorecerá la unión ente los empleados. Promover actividades sociales: fiesta de navidad, comidas trimestrales, excursión organizada para las familias de los empleados.
Impulsar actividades deportivas: formar equipos dentro de la empresa que participen en las competiciones locales.
Establecer pequeñas tradiciones: por ejemplo, los viernes al mediodía quedar con el equipo a tomar un aperitivo; concursos de dibujo, literario, etc. para los hijos de los empleados; el día de la corbata extravagante; felicitar personalmente a los empleados en momentos especiales (cumpleaños, nacimiento de un hijo, boda, etc); preocuparse ante situaciones difíciles (accidente, enfermedad, pérdida de algún familiar), etc.

El líder predica con el ejemplo:
El líder no puede ser una persona distante, inaccesible y temida; le resultaría imposible motivar al equipo.
El líder no pierde autoridad por mostrase cercano a la gente, accesible, por demostrar que les preocupa su bienestar.

En definitiva, el empleado es el gran activo de la empresa y hay que apoyarlo. Hay que favorecer su desarrollo profesional y humano dentro de la empresa.
La organización debe aprovechar los conocimientos de sus empleados (no hacerlo es un derroche).

Cada empleado es una auténtica fuente de conocimiento y por lo general suelen estar encantados de poder contribuir al buen fin de la empresa si se les da la oportunidad.

Marc Soriano 
Coach ejecutivo.

miércoles, 19 de abril de 2017

Empleo del miedo (17)

En primer lugar hay que dejar muy claro que además de los efectos sumamente negativos que provoca en la empresa una dirección basada en el miedo, el jefe no tiene ningún derecho a hacerlo.


Como jefe, con el poder que el cargo le confiere, estará facultado para dar órdenes, exigir su cumplimiento y sancionar si el empleado no cumple con sus obligaciones.
Lo que el cargo no le da es ningún derecho a abusar de las personas, a presionarlas de manera injustificada, a generar una tensión insoportable. En definitiva, a no tratarlas con el respeto que se merecen.

El empleo del miedo permite a la empresa a veces obtener muy buenos resultados en el corto plazo, pero esta situación no es sostenible en el tiempo.
Una persona atemorizada puede hacer lo imposible por conseguir los objetivos
marcados y evitar el castigo. Pero le resultará imposible mantener este nivel de
desempeño en el largo plazo: la tensión, el estrés, el temor, le irán pasando factura.
Al cabo de un tiempo nos encontraremos ante un empleado extenuado, absolutamente quemado. Una persona paralizada no puede dar lo mejor de si misma.
Además, si bien es cierto que el empleado atemorizado hará lo imposible por cumplir sus metas, también es cierto que se limitará a esto y a nada más. Aquello que pueda conseguir por encima de sus objetivos lo aparcará con vista a contar con u "colchón" para el siguiente ejercicio.

Un empleado "aterrorizado" jamás se le ocurrirá tener una actitud activa, creativa, de innovación, de aportar nuevas ideas; ¿para qué?, ¿para que la dirección las utilice para establecer objetivos aún más complicados?, ¿es que acaso el ambiente de tensión favorece la colaboración?

El empleo del miedo termina desintegrando las organizaciones.
El empleo del miedo que haga la dirección se terminará transmitiendo hacia abajo, afectando a todos los niveles de la empresa.
Se genera una atmósfera que favorece la intriga, los celos, las zancadillas, los
atropellos: todo vale con tal de sobrevivir (sálvese quien pueda).

El empleo del miedo produce otros efectos negativos.
Genera una situación de enfrentamiento entre dirección y plantilla, olvidando la realidad de que todos están en el mismo barco.
En momentos de dificultad, cuando sea necesario pedir a los empleados un sacrificio extraordinario, estos no van a estar dispuestos.

El miedo también puede llevar a ocultar los problemas por temor a la reacción del jefe.
Cuando por fin salen a la luz puede ser ya demasiado tarde.

No hay lealtad hacia la empresa. ¿Estas empresas son capaces de retener a los mejores empleados?
Por supuesto que no. Los mejores empleados serán los que tengan más facilidad para cambiar de trabajo, algo que estarán deseando.

A pesar de todas estas consecuencias negativas que conlleva una dirección basada en el miedo, resulta llamativo ver lo extendido que está dentro de las empresas este estilo de dirección.
La explicación es, como se indicaba anteriormente, que este método de gestión se muestra a veces muy efectivo en el corto plazo.

Además, un estilo de dirección participativo, creativo, convincente, motivador, requiere unas cualidades de liderazgo que no todo el mundo posee, en cambio resulta muy fácil "coger el látigo".

Marc Soriano 
Coach ejecutivo.