En un monasterio había un discípulo que desafiaba siempre a su maestro. Cierta vez, ocultando a sus espaldas a un pájaro que sostenía en sus manos, el discípulo se paró desafiante ante el maestro y le preguntó:
-"Maestro, aquí detrás de mí tengo un pájaro. Dígame usted que lo sabe todo: ¿está vivo o está muerto? (de tal modo, si decía que el pájaro estaba vivo lo ahorcaba y si decía que estaba muerto abriría sus manos y lo dejaría volar.).
El maestro lo miró a los ojos con respeto y compasión, respiró profundamente y con mucho amor le respondió:
-Eso depende de tí. La SOLUCIÓN... está en tus manos!".
Marc Soriano
Coach ejecutivo
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